domingo, 24 de noviembre de 2013

"I'm gonna give all my secrets away"

Les traigo algo que es raro para mí... es algo que no creí que iba a hacer, pero vi en mi block de notas esto, decidí publicarlo.
*POR FAVOR, RESPETEN EL TRABAJO DURO QUE HICE PARA CREARLO Y SI LO USAN PARA ALGO, O USAN UNA FRASE, DEN CRÉDITOS, YA SEA CON EL LINK DE MI BLOG O CON MI TWITTER: @iGottaFlyAway DESDE YA LO AGRADEZCO*
Como dice el título de la publicación, mi historia se llama "I'm gonna give all my secrets away" el título se basa en esta cancón de One Republic.



Gracias a quién lo lea :)
P/D: Originalmente es una FanFic del cantante Conor Maynard. Así que si se me escapa algún Conor, o Maynard, o ____ sepan disculpar :3



I'm gonna give all my secrets away...



Estaba harta, siempre era la misma historia. No había lugar a cambio. Era una causa perdida.
Por meses traté de llamar su atención, nada era suficiente... era como si yo fuese realmente invisible.
Trataba de que Connor sepa de mi existencia, quería dejar de ser un fantasma para él.
Pero, claro, ¿cómo puedo pretender que el mismísimo Connor McBride le preste atención a una chica como yo?
Él se rodea de un grupo de gente distinto al mío, un grupo de gente el cual jamás se involucraría conmigo. Es como una regla implícita, los nerds con los nerds, los populares con los populares, los frikis con los frikis, y así sucesivamente...
Yo estaba entre los "invisibles", los que nadie nota, nadie excepto un "invisible"... me gusta denominarnos como fantasmas, le da un toque más gracioso al asunto.
Como mencionaba antes, yo era un fantasma, mientras que él estaba más cerca de los populares, supuestamente merece a alguien popular, no un fantasma.
Decidí observar bien la situación que me rodeaba. Estaba cansada de pasar al lado de él y tener que tragar mis palabras, morder mi lengua para que las palabras no escapen de mi boca. Observé parte de su viaje hacia su casa, el opuesto al mío.
Hoy todo cambia, intento salir de la capa de invisibilidad que me rodea. Tomo un pedazo de papel y garabateo, tratando de lograr una caligrafía legible:
"Necesito hablarte. Esperame a una cuadra del colegio, en dirección opuesta a la que vas generalmente. 
Firma: Una invisible.
P/D: si realmente te importa, esperame, yo voy a esperar a que todos se vayan para irme, así no te ven hablándome."
La deje en su casillero, con muy poca fe de que vaya a leerla y hacerle caso.
Finalizó el día escolar. Presté especial atención a la ruta que tomó, la que yo quería que él tome fue la escogida. Dejé que todos se fueran e inicié, muy nerviosa, mi viaje. Una cuadra más tarde lo intercepto.
-Connor, yo deje el mensaje. Muchas gracias por tomarte la molestia de esperarme. Soy...
-Hanna -me interrumpe-. ¿Todo bien?
No podía creer lo que escuchaba. Connor. Mi nombre. Connor. Su perfecta voz pronunció mi nombre. Yo existo en su cerebro. Él vive en el mío. Todo era raro. Recuerdo que hizo una pregunta, que por poco olvido responderle.
-Bien, ¿vos?
-Bien
Antes de que él diga algo más, decidí hablar.
-No quiero demorarte demasiado. Lo que tengo que decir es que me gustás, no puedo evitarlo, te veo y no reacciono, traté de que sea diferente, pero es inútil -suspiré-... listo, dije todo lo que tenía que decir, ya... ya podés irte.- empecé a caminar rápidamente con lágrimas en los ojos.
-¡Hanna! ¡Hanna! ¡Esperá!
Freno mi marcha y volteo. Se acerca a mí. Al llegar, me mira fijo a los ojos.
-No llores, por favor... se que pensás que sos invisible, pero no lo sos. Siempre odié ese supuesto código, uno está con quien quiere, sin importar el rango. No sos invisible, por suerte sos de carne y hueso, te puedo ver... siempre me pareciste muy linda, pero el tema este de los rangos, y que te vas para el otro lado, arruinan mis ideales... dejame acompañarte a tu casa, me encantaría hablar con vos...
Me tomó un tiempo terminar de digerir las palabras, mi cerebro se encontraba en la estratosfera en este momento, impidiéndome la velocidad para reaccionar y responder.
Acepto su propuesta, sería una estúpida si no la aceptara.
En el camino a casa, fuimos charlando. Cosas del colegio, cosas más personales, entre otras.
-Acá... acá, es mi casa -suspiré-. Gracias. -dije cabizbaja.
-Fue un gusto. ¿Te parece si salimos el viernes?
Otro shock mental. Si me había costado asimilar el hecho de que la persona que caminaba a mi lado era Connor, la situación actual me sería casi imposible de digerir.
-Claro, no creo que haya problema. - tartamudeé .
-¿Paso por acá a las 7:00 y vamos al parque?
-Dale...
-Fue un gusto haberte acompañado, nos vemos cuando quieras...
-Gracias por acompañarme, y hacer caso a la nota... realmente pensé que ibas a hacer caso omiso a lo que escribí...
Lo saludé antes de entrar a casa. Como era costumbre mía, le puse mi mano en el hombro. Lo que no esperaba era que él deposite su mano en mi cintura. Y cuando pensé que iba a rozar su mejilla como en cualquier saludo, me encuentro con sus labios sobre mi mejilla.
-Cuidate. Nos vemos.
-Igualmente.
Una vez dentro de mi casa, largué un grito de emoción. Agradecí infinitamente la soledad que mi casa me brindaba en ese momento.
Luego de ese día, y por algunos meses, nos hablábamos por Facebook, mensajes de texto y WhatsApp, y nos veíamos cada tanto. Ese era un punto a favor y uno en contra; a favor porque había mas confianza, éramos amigos, y ya no era un fantasma de forma completa para él; en contra porque cada vez era más difícil olvidarlo y más fácil amarlo.
Un día me llama a mi casa.
-¿El viernes puedo pasar por tu casa y llevarte al cine y a cenar?
-¡Claro! ¿A qué hora?
-A las 6:30, 7:00 ¿qué pensás?
-Dale.
La llamada fue un lunes, esperar al viernes fue una tortura...
Luego de una espera que se me hizo eterna, por fin era viernes. Cerca del mediodía recibo un mensaje de Connor.
"Ya quiero que sean las 7:00. Espero que no lo hayas olvidado..."
Le respondí temblando un poco por la emoción.
"No lo olvidé, estoy contando las horas"
Eran las 6:30 y ya estaba lista. No quería demorar tanto.
A las 7:00 ya nos estábamos yendo.
En el cine me había abrazado, y compartíamos miradas cómplices. Luego, durante la cena, lo noté tenso. La cena fue en un McDonalds. Mientras volvíamos a mi casa, empezó a hablar.
-Cuando hablamos la primera vez no pensé que íbamos a llegar a este punto. Nunca pensé que la de la nota eras vos. Pero mucho menos pensé en que ibas a ser tan importante para mi. Empecé a conocerte y empecé a darme cuenta de que sos perfecta, que sos exactamente lo que yo necesito, lo que yo busco. No me queda mas que decir que te amo, que desde que te empecé a conocer me empezaste a enamorar, y lo conseguiste, lo supiste conseguir.
Yo no podía creer lo que me decía. Mientras decía eso no sacó sus ojos de los míos, y yo no podía reaccionar. ¿Había dicho que me ama? ¿O es sólo mi mente jugándome una mala pasada?
Se acercó más a mí, elevando mi cabeza, provocando que lo vuelva a mirar a los ojos.
-Por favor, decime que no llegué tarde y que todavía sentís lo mismo que hace unos meses. Me dolería demasiado haber llegado tarde.
-Connor, el único efecto que tuvo hablar con vos, fue impedirme olvidarte.
No me dejó terminar de hablar. Antes de poder seguir hablando, la escasa distancia que nos separaba se volvió nula. Sus labios chocaron con los míos, terminando con las pocas neuronas activas del momento. El beso fue inesperado, tierno, mágico.
-Te amo -susurró-. Más de lo que creía. ¿Querés ser mi novia?
-No lo sé, Connor. No es que no quiera, sólo que somos de diferentes mundos... soy un fantasma, una invisible... y vos cada día estás más cerca de ser popular... no creo que debamos salir.
Bajé mi cabeza, tratando de esconder mis lágrimas. Connor la eleva y me mira directo a los ojos.
-No llores -dijo limpiando mis lágrimas-, no llores. Tendría que haber una solución. No es muy lógico que dos personas que se aman no puedan estar juntas.
-Parece la historia de Romeo y Julieta... -dije sin pensarlo.
-¿Qué te parece si salimos como hasta ahora, en secreto?
Me quedé en silencio... no me esperaba esa posible solución.
-Si, lo sé, es una propuesta estúpida... -se lamentó
-No, para nada... es una buena propuesta.
-¿Segura? -suspiró.
-Como que mi nombre es Hanna.
Me volvió a besar. Lo volví a ver a los ojos, era feliz, se le notaba...

Esa fue tal vez la peor decisión que alguna vez tomé. No, tal vez la menos correcta. O la más torpe. Quizás la más precipitada. No sé cómo se define esto, sólo sé que de repente estoy tirada en mi cama, mirando el techo... o tratando de verlo, ya que no veo nada debido a mis lágrimas.
Lloraba por Connor, por mí, por mi decisión, por todo...
Habían pasado tres hermosos meses con él. Yo lo amaba, aún lo amo, pero no se si debamos seguir... no de este modo...
Adoro verlo cuando ya terminaron las clases, pero cuando lo cruzo en el colegio es como si todo lo que pasa entre nosotros fuese un producto de mi imaginación o un simple sueño. Sé que se supone que así es como debe ser. Él entre los populares, yo entre los invisibles...
Nunca ser "invisible" había sido tan triste para mí. Me agradaba, pero en este momento desearía que no existiesen esas divisiones... ¿por qué maldito motivo si yo lo amo y él me ama no podemos estar juntos frente a todo el mundo? Éste es el precio que decidí, inconscientemente, pagar. Un secreto guardado bajo siete llaves, un dolor profundo en mi corazón.
Éstos son los momentos en los que amaría salir a la calle y gritárselo al mundo entero, pero sé que no debo, sé que no es lo acordado, sé que ya no sería secreto.
Me toma más de un minuto acomodar mis ideas. Quiero encontrarme con él, quiero verlo, necesito verlo, necesito hablarle. Al principio preferí mandarle un mensaje de texto, sólo para que no note que estoy llorando, pero finalmente lo llamo.


  (Escuchenla mientras leen el final)

-¿Hola? -contestó dubitativo.
-Connor, soy yo, Hanna -respondí tratando de sonar calmada-, ¿todo bien?
-Sí, ¿vos? -preguntó tiernamente. Conociéndolo, seguramente, estaba sonriendo.
-Sí, todo bien... -traté de sonar convincente, pero un pequeño suspiro se escapa.
-¿Estás segura? No suena así...
-Connor, ¿nos podemos ver ahora?
-Ehm, sí, no hay drama... ¿pasó algo?
-Preferiría no hablarlo por teléfono.
-Bueno, en cinco minutos salgo, calculale que en media hora estoy allá...
-Dale, nos vemos.
-Nos vemos.
Termino la llamada, y me recuesto en la cama, sólo para seguir llorando, involuntariamente, pero llorando en fin.
Para el momento en el que sonó el timbre de mi casa, yo ya me había despegado de mi cama, y me lavé la cara. No obstante, mis ojos aún estaban rojos por todo el tiempo que había llorado.
La primer reacción de Connor al ingresar fue abrazarme, notó que había estado llorando y trataba de calmarme en susurros.
-Todo está bien, ya estoy acá, podés decirme lo que tenías que decirme, no te preocupes...
-Pero es algo de qué preocuparse... por más que no lo parezca en este mismo momento.
Nos guío hasta el living y nos sentamos en el sofá.
-Mirá, Connor, voy a ser lo más sincera que puedo, y espero no lastimarte. Hay un problema en nuestra relación, ya, ya no puedo aguantarlo más... o sea, no es que no te ame, de hecho, estoy muy segura de eso, es sólo que no se qué creer. Sé que la idea de que estemos en secreto empezó por mí, por algo que yo dije, pero ya no lo puedo soportar más. Vos no te imaginas lo que me duele verte todos los días en el colegio y no poder saludarte ni nada... la forma en la que me mirás me hace acordar al momento previo a dejarte la nota... no sé si me explico bien. Sólo quiero que... -me interrumpe.
-¿Eso significa que no querés que sigamos estando? -su rostro se entristeció.
-Nunca dije que quería eso, pero si eso es lo que vos querés hacer o es lo que creés correcto, yo doy un paso al costado, me abro del camino.
-Pero, ¿por qué?
-Mirá, cuando nos encontramos los fines de semana o después del colegio, yo siento que querés estar conmigo, que me querés, lo noto en tus ojos; pero, en cambio, cuando estamos en el colegio, casi ni me mirás, no hablamos, no hacemos nada... y yo ya no quiero ese jueguito... yo no estoy sentimentalmente preparada para estas cosas... tal vez si no hubiera dejado esa nota, en este momento no estaría llorando.
-¿Estás diciendo que te arrepentís de haber dejado la nota? -dijo algo enfadado
-No, para nada. Sólo sé que no tendría este problema de no saber qué hacer. Connor, ¿algún amigo tuyo sabe que estamos juntos?
-No, por eso es secreto. Se supone que nadie lo sabe...
-Una amiga mía sí lo sabe -dije sin pensarlo. Él me miró como desilusionado-... ella es como mi hermana, no puedo ocultarle eso. Salgo todo el tiempo con ella, y si de repente no tengo más tiempo sería raro...
-Lo entiendo, creo que lo entiendo... sólo querés demostrarle al mundo que estás con alguien que se supone que es importante...
-No, Connor. Estoy hablando en serio cuando digo que me duele esta situación, ¿en serio crees que puedo ser tan superficial, de que eso es lo que me importa? ¿Los rangos? Los rangos no me modifican en nada, sólo me impiden ciertas cosas, y yo ya estoy harta de tener que fingir que estamos perfectamente bien, como si estuviéramos en un cuento de hadas -hice una breve pausa-. Al final esto es como Romeo y Julieta, se aman en secreto, se odian en publico, pero sufren...
-Pero lo de Romeo y Julieta debió haber sido peor. -trató de bromear para que yo no llore.
-Sí, eso es obvio. Connor, lo que yo quiero es que pienses en qué es lo que querés que hagamos con lo nuestro; tenés todo el fin de semana para pensarlo... no quiero que me llames, o me mandes mensajes, quiero que pienses bien en todo...
-¿Y vos qué? ¿No vas a hacer nada? Éstas son decisiones que se toman de a dos, no individualmente.
-Yo me voy a adaptar a lo que vos decidas.
-¿Por qué?
-Porque la única vez que tomé una decisión o di una idea, terminé sufriendo y deseando que todo sea diferente.
-O sea que... ¿te arrepentís de lo nuestro? -dijo trabándose antes de cada palabra, con dolor en sus ojos.
-¡No! -grité-... no es lo que quise decir -suspiré-. Cada momento que pasé con vos fue único, mágico, estaría loca si me arrepintiese de todo eso, sólo me arrepiento de mi primer idea...
-¿Te arrepentís de haber dejado la nota en mi casillero?
-En parte. Cuando la dejé, estaba casi segura de que ibas a ignorarla. Jamás me imaginé esto.
-¿Por qué?
-Por el tema de los rangos. Firmé la nota diciendo que era una invisible, y vos siendo popular, no creí que te vayas a tomar el tiempo para alguien como yo. Te prejuzgué, y me equivoqué...-baje mi cabeza, casi al punto de ruborizarme.
Elevó mi cabeza y me miró fijo a los ojos.
-Hanna era lo más lógico pensar eso... no te voy a culpar.
-Connor, por favor, aprovechá este fin de semana para pensar en lo nuestro... no hagas nada que te permita contactarme...
-Entonces, eso es lo que querés, que yo decida... está bien. El fin de semana me dedico a pensar... el Lunes nos vemos en la plaza a la hora de siempre...
-Nos vemos el Lunes.
Lo guié hacia la puerta, lo despedí, y una vez que se fue, cerré la puerta, pegué mi espalda a ella, y me dejé caer al piso, llorando. Estaba acumulando lágrimas hacía bastante, y salieron todas juntas cuando quedé sola.
Mi fin de semana se había hecho monótono. Me la había pasado encerrada en mi habitación encerrada llorando. No sé de dónde salieron tántas lágrimas, sólo sé que fueron las suficientes para durar cerca de 48hs.
Lunes. Colegio. Ver nuevamente a Connor. Tortura. Sufrimiento. Diferentes palabras, mismo sentimiento: Tristeza. Al llegar al colegio, no lo vi, y pensé que no había ido. Una parte en mí le quería gritar "Cobarde" en la cara, y la otra estaba feliz por el simple hecho de no tener que verlo.
La mayor sorpresa de ese Lunes llegó en la hora del almuerzo, con todo el colegio, o casi todo, presente. Estaba sentada con mis amigos, conversando, tratando de no pensar en Connor. De repente, aparece en la cafetería, y acá ocurrió lo más raro, lo más impensable.
Al lograr divisarme entre la gente, se dirigió hacia donde yo estaba sentada, y frente a todos los presentes, me miró, se agachó a mi lado, para quedar a mi altura, y luego, me besó.
-Te amo demasiado como para dejar que los malditos rangos interfieran en lo que siento por vos y lo que tenemos hace tres meses. Te amo.
Me volvió a besar.
Suena el timbre, indicando el final de la hora de almuerzo. Connor me tiende la mano y ayuda a que me pare.
-Lo de hoy a la tarde sigue en pie -susurró en mi oído -. Que no se te olvide...-guiñó su ojo.
Fuimos de la mano hacia las aulas. Por primera vez, en tres meses de noviazgo con Connor, me siento completamente amada por mi novio.

Fin...



Espero que les haya gustado, comenten que piensan de mi forma de escribir, de la historia... Den una opinión, corrijan errores de ortografía y/o gramática...
Esto es algo que podría llegar a pasar cada tanto, así que, si quieren más avisen, y si no les gusta, no hago más... :) que tengan una hermosa semana ♥

Besos!!! :D

6 comentarios:

  1. awwwwwwwwwwww awwwwwwww connor que tierno :3.
    ME ENCANTA!!! tienes buena mano para escribir todo perfecto! muy bien explicado, hermoso! tierno! bello!
    PD: me gusto el detalle de la canción al comenzar a leer la parte de la llamada

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    1. Gracias Carla! ♥ ese día estaba atacada en ternura parece(? JAJAJA..
      Lo de la canción se me ocurrió agregarla porque con ella se me ocurrió la historia :3 y porque siempre relaciono las cosas con la música :)
      Besos ♥

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  2. Escribís muy bien Ceci! Suerte y ojala que llegues lejos! Besos!

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    1. Gracias Facu! :D ojala llegue a algo con la escritura ♥
      Besos y que tengas una linda semana :)

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  3. Es muy lindo!! Lo ame, lo ame!!
    Después decís que no tenes talento!!! En la próxima reunión Eli y yo te vamos a correr hasta que digas que lo tienes!!

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    1. Jajajajaja Gracias Eve! ♥
      Y si me persiguen, por favor no lleven palos! D: jajajaja ♥
      Besos! ♥

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